La Amish Experience

Los Amish son una comunidad religiosa anabaptista conocida por su estilo de vida tradicional y sencillo en el cuál no hay cabida para la tecnología. La comunidad Amish esta localizada fundamentalmente en Estados Unidos y Canadá en pequeños asentamientos. De entre todos estos, la comunidad Amish de Lancaster (Pensilvania) es la segunda más grande del mundo y en este artículo os queremos hablar un poco sobre ella.

Carruaje típico Amish

Carruaje típico Amish

Una maravillosa manera de entender a los Amish es a través de la Amish Experience una excelente opción para conocer y comprender mejor la extraña comunidad Amish. Existen diversas maneras para realizar esta experiencia. Nosotros para escribir esta entrada hicimos la Amish Experience desde Filadelfia (la Gran Metrópolis más cercana al condado de Lancaster). Hemos querido acercaros en la entrada de hoy esta población Amish a través de lo que nosotros vivimos, así que os explicamos un poco como fue y os vamos explicando sobre ellos.

El tour, ya desde el minuto uno se nos presenta bien curioso. No se trata del típico tour concertado, de hecho, en primera instancia si viene una persona a recogerte. Pero lejos de llevarte directamente al condado Amish, lo que hace es llevarte a la estación de tren con una carta llena de papeles. Entre ellos un billete de tren de ida y vuelta para Lancaster. Así como otros resguardos que servirán para las diferentes fases de la experiencia y para movernos desde Lancaster al “centro de operaciones” de la Amish Experience.

Amish Experience

Es preciso remarcar que la Amish Experience se presenta como una manera de aprender en cuanto a los Amish, no de trata de ningún circo de Amish ni nada similar. Para actividades menos didácticas en la zona también se encuentran otras experiencias menos serías pero quizá más lúdicas. Como ir de paseo en carruaje Amish.

Cartel Amish Experience

Cartel en la carretera señalando el centro de operaciones de la Amish Experience

Evidentemente y como cabe de esperar, la Amish Experience se realiza en las tripas del condado Amish. Concretamente en la población de Bird in Hand. Siendo dicha población uno de los lugares con mayor porcentaje de habitantes Amish.

La experiencia se divide en tres partes: Una pequeña película (La elección de Jacob), la casa-escuela Museo y un tour por el condado.

La elección de Jacob (Jacob’s Choice)

La elección de Jacob se trata de una pequeña película introductoria al mundo Amish. En ella se nos presenta esta cultura, así como sus origines y todo girando en torno al drama de “Ser Amish como mis padres o ir a la ciudad y dejar de serlo”.

No queremos explicar mucho sobre la película (por si alguien quiere verla), pero hay un dato que si queremos destacar. Curiosamente en los panfletos informativos, se describe esta parte de la visita como una película en 4D de tipo Orlando (Haciendo clara alusión a los parques de atracciones de Orlando: Disney Word, Universal, etc.). El 4D lo hallaremos en diversos efectos que se suceden fuera de la pantalla (elementos que aparecen en el cine, viento, etc.). Posiblemente se trata de lo que uno menos se espera encontrar en este sempiterno mundo rural ageno a la tecnología.

Sin embargo, el propósito a cumplir es correcto. Como decíamos esta pequeña producción cinematográfica nos sirve a modo de introducción acerca del origen de la comunidad Amish en América.

Cámara Mágica

“Cámara Mágica” que proyecta la película

Los Amish originalmente provienen de Suiza. Los antepasados suizos Amish eran una comunidad anabaptista y como tales eran perseguidos por no seguir la religión mayoritaria (Ya fuera la Católica o la protestante).

El anabaptismo es la piedra angular que da pie al estilo de vida Amish. Para entenderlo mejor, el Anabaptismo significa rechazar el bautismo en etapas prematuras de la vida (siendo bebés o niños). El anabaptismo defiende que hasta que uno no es adulto no puede decidir y estar seguro sobre sus creencias. Así pues, los antepasados europeos de los Amish tuvieron muchísimos problemas al negarse a que bautizaran a sus hijos.

Además, los Amish le dan una nueva dimensión al bautismo. Todo lo que sabemos sobre ellos: su aspecto, sus vestimentas, sus costumbres, etc. Todo eso, se aplica a raja tabla partir del bautismo (en la adultez). Cuando te bautizas te comprometes a llevar una vida sencilla (como ellos llaman a su modo de vida).

La casa y escuela Museo 

Una vez entendido el origen un poco mejor. Se pasa a la siguiente etapa de la visita, la casa y escuela Museo. En está fase de la experiencia la podríamos considerar un paso intermedio. Aún no vamos a ver a Amish, sin embargo pasamos del celuloide a material y mobiliario real (De segunda mano Amish mayormente). El museo se divide en dos partes: el colegio de una sola clase y la casa Amish.

Escuela de una sola clase

La escuela nos ayudará a entender la cultura Amish a través de su educación. Los Amish siempre aprenden en un colegio de una sola clase, nunca en casa, ni en escuelas que tengan diversas clases. Esto es importante para que todos los miembros de la comunidad se mantengan con la misma educación y las mismas ideas. Tener a todos alumnos en la misma clase es la mejor manera para conseguirlo.

dsc_0023

Aula escolar típica de la comunidad Amish

Durante nuestra estancia en esta curiosa escuela, otro dato sorprendente se dará a conocer para nuestro deleite. El dato es que los Amish son trilingües. Sí, puede parecer chocante pero así es. Dominan a la perfección el alemán de Pensilvania (o Pennsylvania Dutch), el inglés y  el alemán antiguo. Utilizan el alemán de Pensilvania para comunicarse entre ellos como idioma natural y materno. El inglés es usado para comunicarse con el exterior de la comunidad y finalmente el alemán antiguo para leer la biblia.

Además sorprendentemente los Amish siguen leyendo las mismas biblias que sus antepasados colonos suizos leían.

Biblia en Alto Alemán Antiguo

Biblia en Alto Alemán Antiguo

Durante la estancia en esta pequeña escuela se darán diversos datos sobre la educación Amish. Después de maravillarnos con su educación, la cual finaliza dónde las leyes americanas estipulan como mínimo (lo cuál excluye la universidad), se pasa de la escuela a la casa museo Amish.

La casa museo

En la casa museo Amish se nos mostrarán las habitaciones típicas con los objetos típicos de un Amish. Quizá en este momento pensarás que no valga la pena. Sin embargo no es así, de hecho, quizá es casi la única manera de poder ver una casa Amish. Como hemos dicho, se trata de una comunidad cerrada, difícilmente abrirán sus puertas a los forasteros.

Lo primero que cabe destacar, es que las casas Amish son grandes. Y ha de ser así por concepto, ya que varias generaciones suelen vivir en la misma casa. De hecho la casa Museo es más pequeña que los estándares (la podéis ver abajo en la foto). Un dato muy curioso que se puede apreciar en la foto inferior es la marca perfecta para distinguir una casa Amish. Esta marca se trata de la ropa de toda la familia tendida.

dsc_0097

Casa Museo de la Amish Experience

Los ojos más avizores habrán sabido apreciar en la fotografía anterior un dato muy interesante. Se trata de la pequeña cabina de teléfono a la izquierda. Los Amish son conocidos por rechazar la tecnología. Sin embargo, no la rechazan sistemáticamente. De hecho, fueron de los primeros en Estados Unidos en cultivar alimentos transgénicos. Realmente, lo que rechazan es la tecnología que mantiene la familia separada.

El teléfono es una de esas tecnologías que ellos consideran divisores de familias. Sin embargo, ellos son conscientes que en ocasiones es necesario. Ya sea por trabajo o por salud. Así pues, para que ningún miembro de la familia no se sienta tentado a estar todo el día hablando con personas en vez de ir a verlas, tienen el teléfono fuera de casa. De este modo, lo pueden utilizar sólo para llamar, no para recibir llamadas. Esto ineludiblemente provoca que sólo pueda ser utilizado en caso de emergencia o suma necesidad.

La casa museo de la Amish Experience no se trata de tan sólo de un bonito y estereotípico exterior. También tiene salas dónde veremos que tipo de objetos tienen dentro. Las ropas que visten y porque. Los juguetes que utilizan los pequeños de la casa. También nos sirve como excusa para entender sus costumbres más íntimas. Cabe destacar, como hemos dicho, que muchos de los objetos que se exponen son objetos de segunda mano Amish, por tanto verídicos. Otros tantos objetos son réplicas.

Juguetes Amish

Juguetes Amish

Aquí descubriremos por ejemplo un dato muy revelador. Los Amish no tienen iglesias. El dato puede parecer baladí, pero no lo es en absoluto. Esto significa que los sacramentos se hacen todos en casa. Incluidos bodas, bautizos e incluso funerales. Ésto nos lleva a una de las salas más impactantes de la casa. En la sala dónde se nos explica todo ésto, veremos un ataúd ocupando toda la habitación. Se trata de un detalle muy sobrecogedor y chocante con nuestra cultura. ¿Podéis imaginaros tener un cadáver de un familiar durante varios días en casa? Imaginad vuestra casa como un velatorio. O dormir en la misma casa que el difundo. También son los propios familiares los que preparan al fallecido para que sea visitado. Estremecedor sin duda.

dsc_0037

Una vez acabada la visita museo, existe un rato libre hasta la siguiente actividad. El momento perfecto para visitar el restaurante y degustar comida americana rural. Toda una experiencia.

Una vez con nuestros estómagos llenos, pasaremos a la última parte de la visita: el Tour.

El Tour

Sin lugar a dudas la parte más estimulante del Amish Experience. Se trata de un pequeño Tour en mini-bus por el condado Amish. Aquí es cuando empezamos a ver Amish auténticos (Que presumiblemente se entiende que es lo esperado y deseado por los que contratan esta experiencia).

En nuestro caso, el mini-bus en cuestión iba conducido por una persona muy afín al mundo Amish. El susodicho conductor, no se trataba de un Amish, de hecho se trataba de un ex-taxista de la zona y ello le permitió conocer e intimar con ciertos Amish. Normalmente los Amish no utilizan ningún método de transporte “rápido”. Por ejemplo no utilizan coches, ya que ese tipo de medio de transporte les aleja de sus familias y de la comunidad. Otro caso curioso es que a pesar de que utilizan bicicletas, no se tratan de bicicletas al uso. De hecho son un híbrido entre bicicletas y patines. Lo cual resulta en un vehículo de transporte ligero que permite moverse más rápido que a pie, pero no lo suficiente poderoso como para poder recorrer grandes distancias.

Amish en bicicleta-patinete

Amish en bicicleta-patinete

Como iba diciendo, los taxistas pueden llegar a entablar ciertas conexiones con los Amish. En algunas ocasiones éstos, se ven necesitados de recorrer distancias más grandes, para ello hacen uso de Taxis. Por lo general, no toman Taxis cualquiera e intentan restringirse a aquellos de más confianza. Ésto da pie en ocasiones a vínculos entre éstos y la tradicional comunidad.

Ésto permitió a nuestro conductor establecer fuertes vínculos con una familia Amish y conocer a otras tantas. Como primer dato curioso, nuestro chófer en funciones nos reveló que para los Amish, toda persona no Amish es una persona English. Da igual si esta persona habla inglés o no. De hecho un japonés seria un English al mismo tiempo que lo sería alguien de Islandia o de Guinea Ecuatorial.

El citado conductor durante la fase final de la Amish Experience se dedicará a recorrer el territorio Amish a la vez que nos narra sus experiencias y comparte toda suerte de datos interesantes sobre la cultura Amish.

Durante este enriquecedor recorrido podremos ver Amish haciendo sus quehaceres, tales como hombres trabajando el campo o niños jugando en la campiña.

Carruaje durante la Amish Experience

Amish labrando el campo a la vieja usanza

Una vivencia realmente emocionante, única y altamente recomendable, a pesar de que en algún momento el tour pueda recordar a una especie de Safari (salvando las distancias y con el debido respeto).

Para finalizar la experiencia el viaje acaba en una pequeña tienda artesanal Amish. Antes de entrar a esta se pide formalmente que se guarden cámaras y móviles. Ésto es por respetar y no ofender a éstos ciudadanos de Pensilvania que tanta curiosidad despiertan fuera de su estado.

Y no sólo eso, su religión y modo de vida prohíbe explicitamente que los Amish se hagan fotos. Así pues, que les hagan fotografías también resulta un problema.

De ahí también que las fotografías que tomé para esta entrada no muestren los rostros de ningún Amish.

Deja un comentario